Dirigir y diseñar

Blog | | | | | | | 09-10-2011

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Una semana después del estreno de La voz humana, me dispongo por fin a escribir una entrada con impresiones sobre mi primera dirección de escena. El pie me lo ha dado mi colega y amigo Carlos Mañas al preguntarme: “¿Y ahora qué; Rafa Simón, diseñador o Rafa Simón, director?”
En primer lugar –y aunque María Ruiz siempre nos decía que podríamos llamarnos directores una vez que hubiéramos estrenado– el de director es un traje que, con apenas una puesta, todavía me queda grande. Por otra parte, no he encontrado una gran diferencia entre la práctica de esta actividad y mi habitual trabajo como diseñador, pues me he enfrentado a la dirección armado con el mismo principio que sigo a la hora de diseñar, que no es otro que buscar la manera más sencilla de hacer llegar un determinado mensaje a un público.
Del mismo modo, pues, que se construye un logotipo o un cartel a partir de unos elementos significantes, diseñar la puesta en escena de La voz humana ha consistido para mi en construir los signos necesarios para subrayar la genialidad del texto de Cocteau y evidenciar los propios signos musicales con los que previamente Poulenc lo había matizado. La dificultad –también como en el trabajo del diseñador– ha consistido en encontrar todos esos signos dentro de una misma gama, para dotar así al espectáculo de una unidad estética.
En este proceso ha sido inestimable la flexibilidad de Héctor Eliel, quien, pese a ser la autoridad musical de este montaje, no ha puesto trabas a mis propuestas de cambiar algún matiz de la partitura o cortar algún compas (en beneficio, siempre, de esa claridad de mensaje a la que he aducido); y la buena disposición de Verónica tanto para enfrentarse a cuantas acciones se me han ocurrido hacerle realizar sobre el escenario, como para proponerlas desde su punto de vista de intérprete. Tanto las opiniones como la calidad del trabajo de ambos –Héctor y Verónica– han enriquecido sin duda el resultado final de este proyecto, y aquí sí que he encontrado una gran diferencia con el trabajo del director artístico de una agencia de publicidad.

Amor al arte

Blog | | | | | 19-08-2011

Una de las cosas más bonitas que está teniendo montar La voz humana es comprobar la buena disposición de amigos y colegas (sin ir más lejos, Héctor y Verónica actuarán -literalmente- por amor al arte). Es algo que no me sorprende demasiado pues, por suerte, estoy acostumbrado a la calidad humana de las personas que me rodean; pero cuando recibes la colaboración desinteresada de alguien que ni siquiera te conoce, la cosa se vuelve profundamente emocionante.
Cuando tuve la idea de situar a la protagonista entre una multitud de teléfonos iguales lo primero que pensé fue que sería imposible hacerlo a presupuesto cero. Despues de mucho buscar dónde encontrar viejos modelos Heraldo, y a punto ya de cambiar el planteamiento escénico por otro que me diera menos quebraderos de cabeza, di con el blog de Vintage Almacenaje. Escribí a su propietario contándole nuestro proyecto y nuestras posibilidades y me contestó de inmediato brindándose a prestarnos cuantos aparatos puediera conseguir. Ayer recibí su llamada para pedirme una dirección donde poder enviármelos.
También contamos ya con un sofá por gentileza de Muebles Raya. Y con todo esto uno no puede más que dar la razón a Blanche DuBois por confiar siempre en la bondad de los desconocidos.
La voz humana - Boceto de escenografía

Illustration Friday: Obsession

Blog | | | | | | | 05-08-2011

Illustration Friday - Obsession

Aunque sólo se trata de un boceto para La voz humana -la ópera para la cual estoy haciendo la dirección de escena- he querido participar con él en el tema de esta semana de Illustration Friday: obsesión. Pensándolo bien, ilustra doblemente el tema: estoy seguro de que en estos momentos mi obsesión con montar la ópera supera a la de ella con la llamada telefónica.
Just a sketch for La voix humaine, the opera I am stage directing now. The play illustrates the obsession theme pretty well. On second thought, I see a double obsession: hers with the phone call and, bigger still, mine with staging the play.

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